EL BULLYING
Le pregunté a un
chico de 12 años si sabía lo que era el bullying y me
respondió:
Claro que sí
es
el maltrato a los que no son iguales, cuando no perteneces a un
grupo
te molestan y humillan
si eres diferente a los demás te
tratan mal.
Los niños saben
perfectamente lo que significa el bullying, aunque no pueden
manejar la situación por sí solos.
Como adultos tenemos
la responsabilidad de ayudar tanto al que padece esta conducta como
al que la imparte.
El bullying o acoso
escolar es un comportamiento que se caracteriza básicamente por
maltratar, humillar y agredir física o psíquicamente a un
compañero. Así como también burlarse de él, ignorarlo, asustarlo
y dejarlo de lado sistemáticamente.
La principal
característica de esta conducta es que suele prolongarse en el
tiempo y va dirigida a una única persona (compañero o compañera)
con el único objetivo de dañarla.
Esta situación
genera un conflicto muy grave que no sólo afecta al niño acosado
sino también al entorno en el que se mueve.
He aquí algunos
ejemplos de bullying o acoso escolar:
Poner sobrenombres
ofensivos, hablar mal de un compañero, dejarlo fuera de todos los
grupos, escribir leyendas en su contra, no dirigirle la palabra,
hostigarlo, amenazarlo, empujarlo, pegarle, romper sus pertenencias u
obligarlo a que haga algo en contra de su voluntad.
Hay además muchos
más ejemplos que dependen de cada situación en particular. Las
siguientes preguntas y consiguientes respuestas nos ayudarán a
entender mejor la naturaleza de esta
En muchos casos los
pequeños son víctimas de acoso escolar por sus características
físicas diferentes del resto. Pueden ser más altos, más bajos, más
delgados o más gordos, rubios o pelirrojos, con frenos (brackets) o
anteojos. Cualquier condición diferente del resto puede generar este
acoso.
Y en otros casos,
sin embargo, el acoso gira en torno a su personalidad. Pueden ser
tímidos o demasiado extrovertidos, aunque por lo general los
pequeños que más sufren esta conducta tienden a ser muy frágiles.
El hostigador percibe que no puede defenderse de él y es por ello
que abusa reiteradamente.
Los pequeños
acosados suelen entonces distanciarse del resto del grupo y muestran
dificultad para entablar vínculos y hacer amigos. Además, les
resulta muy difícil integrarse y les cuesta pedir ayuda.
En otros espacios
sociales esta conducta pasiva pueden transformarla en la actitud
opuesta, molestando a otros niños todavía más frágiles que ellos.


interesante
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